CRÓNICAS DE VIAJE DE CLARENCE FISK

 

UN PASEO POR EL TEPUAL

EL PARQUE NACIONAL DE CHILOÉ

 

El Parque Nacional de Chiloé está ubicado en el occidente de la isla en la costa del Océano Pacífico, son unas 43 mil hectáreas; se extiende desde Chepú en el norte hasta Cucao y Chanquí en el sur. En esta área de la isla la Cordillera de la Costa corre paralela al Pacífico con elevaciones entre los 500 y 800 metros sobre el nivel del mar. Es una zona bastante aislada con acceso por senderos y caminos de tierra por el norte en Chepú y por el sur orillando el Lago Huillinco en Cucao. No hay grandes poblados o carreteras. En la parte norte del parque sobre los 600 metros se encuentran los últimos bosques de los milenarios alerces (3.500 años de hasta 50 metros de altura) que van quedando en el extremo sur de Chile. Mi gran anhelo en nuestro último viaje al parque en noviembre pasado era visitar estos bosques, sin embargo por estar en zonas tan aisladas sólo se los puede acceder a caballo; por lo cual nuestro grupo visitó la parte sur del parque por el acceso en Cucao. El clima en esta parte de la isla es húmedo y templado con una precipitación de 2200 mm, hasta 3000 mm en las partes más altas. Encontramos bosques siempreverdes impenetrables de la tepa, el olivillo, luma, el coigüe, el arrayán. El alerce crece aislado sobre los 600 metros.

 

El parque está a unos 150 kilómetros desde la ciudad de Ancud en el norte de la isla (nuestra base en este viaje). Se toma la Panamericana hacia el sur hasta Castro y el pueblo de Conchi, y luego al oeste por un camino de tierra que recorre la orilla sur del Lago Huillinco hasta Cucao y Chanquín donde está la administración del parque. La Tepa y el Coigüe son dos especies nativas del sur de Chile y de Argentina.

Adriana Hoffmann en su libro “Flora Silvestre de Chile Zona de Araucanía”describe la Tepa o tepú como un árbol o arbusto de 2 a 4 metros de altura de follaje denso, con hojas agrupadas al extremo de sus ramas, con tronco retorcido y entrelazados; ramas rectangulares y con marcas en la corteza Tiene una flor hermafrodita solitarias y fruto leñoso pequeño. La madera del tepú es extremadamente dura. El tepú se encuentra desde Maule hasta Magallanes formando bosques al sur de Valdivia. Mientras que el Coigüe (coihue) se encuentra desde Colchagua hasta Aisén, crece al nivel del mar hasta el límite de la vegetación en la Cordillera, en lugares húmedos, crece en bosques mezclados con ulmos, robles , laureles y tepúes. Es un hermoso árbol y puede alcanzar los 40 metros de altura con un tronco macizo, recto y su ramificación estratificada.

 

Nos internamos al parque siguiendo los distintos senderos que están bien identificados. A la entrada encontramos estas nalcas gigantes. En Chiloé se emplea la hoja de la nalca para cubrir los curantos y también se la come en ensaladas, se puede comprar sus pencas en los mercados.

 

 

 

 

 

El sendero nos lleva por una zona muy húmeda como una vega , al fondo se ven los

bosques de tepuales, llenos de flores silvestres. En esta foto Paty aparece a un costado de unas nalcas y lupinos amarillos que sólo he encontrado en la parte sur del país; aparentemente les gusta los climas fríos y húmedos. Otra flor que crece como arbusto en el parque son los notros con sus bellas flores de color rojo intenso. Las encontramos a orillas de los caminos y en todos los senderos. Nos internamos por el bosque, los letreros indican que es un sendero fácil de sólo 700 metros que se puede recorrer en 45 minutos. Para proteger el piso del bosque se la hecho un sendero cubierto de troncos de arrayán de un metro de largo más o menos colocados uno al lado del otro. Hay que mirar donde se pisa pues estos se mueven y no caerse. Los carteles guías nos dan una indicación de lo que vamos encontrando en nuestro camino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Encuentro un cartel “el musgo” “!Qué hermosa y suave alfombra tenemos ante nuestra vista! Está compuesta de musgos y helechos que buscan la frescura y humedad que les ofrece el tepual. Es el habitad de muchos insectos que son parte de la alimentación de las aves que habitan el bosque. Hemos perdido a nuestros compañeras de viaje, nos encontramos solos en la inmensidad del bosque, escuchamos el trinar de los pájaros y los abejorros buscan el néctar de flor en flor. Como les contaba en la introducción de esta crónica los tepúes tiene troncos retorcidos que crecen casi a ras del suelo. En muchas áreas del sendero han construido puentes de madera para poder cruzar por encima de estos troncos y otra vegetación. Encontramos muchas enredaderas que suben por los troncos de los árboles buscando la luz. Son “las trepadoras”, el tepual se mantiene la mayor parte del año con abundante humedad, permitiendo que crezcan una gran variedad de trepadoras. Entre ellas se encuentra el “palo mayor”, una especie muy abundante. Los mapuches y las machis la usan para hacer una pócima para curar el “mal de espanto”. En medio del bosque nos encontramos con los mitos chilotas pues dicen que en esta espesura habitan figuras y duendes que se alimentan de la fruta naranja de la “quillineja”

 

Seguimos nuestra animada caminata por el sendero “buscando la luz”. Las características propias de las diferentes especies vegetales permiten que estas ocupen lugares distintos; de tal modo que algunas no pueden vivir en la oscuridad, como sucede con nuestro coigüe . Este se dispara buscando el estrato superior y se proyecta con su follaje. Vemos sus troncos y ramas macizas que crecen a niveles extendiéndose horizontalmente buscando la luz. Su follaje produce suficiente sombra para que crezcan otras especies que están adaptadas a la escasez de luz- En esta espesura me encontré con una belleza de la naturaleza, una tela de una araña; era distinta a todas las otras que he vistos pues los rombos no eran uniformes o radiales.

 

El bosque sigue cambiando, en la naturaleza lo único que es permanente son los cambios, y los bosques no son la excepción. Hay que seguir caminando para ver cómo cambia el bosque. Caminamos por el sendero de troncos de arrayanes, subiendo y bajando de los innumerables puentes de madera para sortear los obstáculos y los troncos retorcidos del tepual.

 

Vamos saliendo del bosque caminando hacia la vega en busca de nuestro grupo. Hay que detenerse un momento para pensar sobre lo que hemos visto en esta caminata de sólo 700 metros, y comprenderemos cómo las plantas contribuyen al equilibrio en la naturaleza. Este equilibrio puede mantenerse siempre que sus distintos elementos o especies no sean perturbadas tal que no se cambie la estructura del bosque. ¡Qué ganas tenía para que el sendero se extendiera por unos kilómetros más!

 

Los dejo con otras fotos de esta maravilla de la naturaleza. En este puente estaríamos a unos tres o cuatro metros del suelo. Otra de unos coicopihues, que sólo crecen en lugares húmedos con sombra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Clarence Fisk

Santiago, Enero 2005