CRÓNICAS DE VIAJE DE CLARENCE FISK
LOS PESEBRES DE INDO-AMÉRICA

La Navidad ha pasado, el Día de Reyes ha quedado atrás; no será época para escribir una crónica “navideña”, sin embargo, siempre es temporada para escribir sobre el arte y sus artesanos. A fines de diciembre recién pasado visité juntos a mis amigos Fernando, Rikkie y su hija Mónica, una exposición de pesebres navideños en la Comuna de Pirque.
Pirque queda al final de
la Avenida Vicuña Mackenna, pasado Puente Alto. Esta avenida que cruza Santiago
de norte a sur, en Pirque cambia de nombre a Avenida Concha y Toro; en el
#02548 se encuentra la Municipalidad. En el Salón Municipal se realizó “La
Primera Exposición de Pesebres de Indo América”. La exposición incluyó
pesebres de toda Hispano América desde México por el norte hasta Chile en el
sur. Esta primera fotografía corresponde a un retablo colonial del siglo XIX de
artista desconocido.
En la pared de la sala de exposición encuentro un escrito que hace un poco de historia de los pesebres navideños; que paso a resumirles. Hasta el Siglo XIII en Europa los pesebres eran representaciones en vivo. En Italia a partir del año 1223 habría sido Francisco de Asís el impulsor de los pesebres en miniatura, se realizaron imitaciones del “Misterio del Nacimiento del Niño Jesús” , un acto que llegó a ser muy popular entre los pueblos de esa época. Hubo de solicitarse el beneplácito del Papa, pues tendría un gran efecto sobre sus creencias religiosas. Esta idea de Francisco de Asís está ligada a la popularización del acto trascendental y básico del cristianismo; para acercar a los niños, niñas, a la gente sencilla, a los campesinos y a los cristianos en general al inicio de la vida de Cristo. Los pesebres pasan a llamarse “Belén” o simplemente “Nacimientos”. Desde esa época se convierte en tema favorito de artistas, pintores, grabadores y artesanos. En Europa era tradición representar a los “Tres Sabios de Oriente”, uno negro, uno blanco y otro oriental; eran las razas de los tres continentes conocidos en ese entonces. En América en el siglo XVII se cambiaron los tres reyes magos por las autoridades de su imperio; como ser la figura del Inca en Perú y Bolivia. Los presentes de “incienso y mirra” fueron cambiados por el maíz, un animalito recién nacido, etc. Este nacimiento originario del Perú, es una miniaturización dentro de una gran calabaza tallada con motivos navideños. En la parte superior está representado el Belén, y en la parte inferior el pueblo que viene a dar sus parabienes con músicos y regalos de la tierra.

En América Latina la
representación artística del nacimiento de Jesús ocupa uno de los lugares
prominentes dentro del conjunto de manifestaciones artísticas de la vida de
Cristo en la tierra. Junto con la conquista de los pueblos indo-americanos vino
la evangelización con sus tradiciones religiosas; incluyendo naturalmente la
construcción de nacimientos. Esta tradición se arraigó profundamente en
nuestras culturas indígenas. Los artesanos estaban obsesionados con la noción
de poder plasmar, con sus propias manos, el nacimiento del “Hijo de Dios” en
sus obras de artes. Había infinidad de posibilidades de expresión, apoyados por
la gran variedad de los diferentes materiales disponibles en las regiones de
los distintos países; e incorporaron, muchas veces sus propias costumbres, sus
antiguos dioses, creencias o sus interpretación de lo que enseñaban los
evangelizadores.
México es un país mágico
con una artesanía riquísima; fue la estrella e invitado de honor a la
exposición. En la cultura tradicional de los pueblos indo-americanos está
presente con mucha fuerza la religiosidad popular; que no sólo se manifiesta a
través del canto, sus bailes, procesiones, la pintura, y grandiosas
festividades religiosas, etc. El nacimiento de Cristo está muy arraigado en sus
costumbres y manifestaciones culturales que se manifiestan en la construcción
de pesebres con una increíble variedad de símbolismos, cosmovisión religiosa,
identidad geográfica, materiales, colores, tamaños, y forma. Son increíbles las
habilidades de los distintos artistas en el arte de la miniaturización. Las
obras de México han sido traídas por su gobierno y pertenecen a su Museo de
Artes Populares y están representadas obras de diferentes pueblos: Ocumicho,
Michoacán, Oaxaca, Metepec, los indios Tarahumaras, artistas de las Sierra de
Mixie, San Pablo de Pahuatlán, Puebla, Jalisco, etc. Metepec es la “capital del
barro”. Este es un gran “árbol de la vida” del pueblo de Metepec en el cual la
Virgen y San José separados por un ángel contemplan al recién nacido, el resto
del árbol es un jardín de flores.
Actualmente se encuentran Nacimientos en prácticamente todos los países de Latino América; además del barro o greda se han empleado otros materiales como la paja del trigo, cera, madera, metal, vidrio, laca, cartón, esmalte, tela piedra, azúcar (mazapán), chicle, papel maché, miga de pan, etc. Además había obras de arte de artistas de mucho renombre, por ejemplo un nacimiento del artista desaparecido del Ecuador Guayasamín; y de Chile Fernando Alfaro. Encontramos una gama que abarca toda la imaginación popular de nuestras culturas.



El primero es un retablo colonial ecuatoriano del siglo XIX, en la
parte superior muestra a los tres reyes magos de oriente que rodean al niño
Jesús, En la parte inferior aparentemente a autoridades eclesiásticas que
portan las tablas de la ley. El segundo es peruano, arte cuzqueño en el cual la
Virgen y San José están vestido con típicos trajes incásicos, y los pastores
traen de ofrenda sus llamas. El tercero es del Perú del artesano famoso por sus
vírgenes de cuellos largo. Este retablo muestra a la Virgen, San José y los
tres reyes de oriente con cuellos largos, sin embargo el niño en el pesebre es
normal.


Estas
son una maravilla de la miniaturización usando diversos materiales. El superior
es peruano construido en tres niveles, todo el pueblo ha venido a celebrar el
nacimiento con sus música y canto.
México
es famoso por sus pesebres en árboles de la vida. Además del árbol que les
muestro en la introducción, había varios más.

Este árbol mexicano, muestra en el centro el nacimiento del niño Jesús
, está rodeado de ciervos, cabritos, pajaritos, flores y ángeles guardianes; en
la parte superior encontramos a Jesús con sus brazos abiertos contemplando su
“nacimiento”.
Este
otro hecho en barro es originario del Perú, es una especie de árbol, en su
parte superior tiene dos grandes máscaras como las usadas en la diabladas, está
rodeado de flores.


Estos
dos últimos son mexicanos el primero de Metepec, la capital del barro, muestra
a la Virgen y San José adorando al recién nacido, al centro está su ángel de la
guarda; está rodeado de animalitos, flores y pajaritos. El siguiente es del
pueblo de Ocumichu; es bastante diferente a los demás , lleno de símbolismos
como ser que el niño está representado por un jaguar negro, San José y la
Virgen son jaguares por sus máscaras felinas, la parte inferior podría ser un
submundo o el infierno donde aparece otro animal feroz con las fauces abiertas,
están rodeados de flores y estrellas con caras humanas.

Había
varios pesebres de los artesanos representados dentro de sus templos.